miércoles, 6 de julio de 2016

Gummy Girl por Isa Ibaibarriaga



Gummy Girl por Isa Ibaibarriaga.

Como vienen las nuevas generaciones en el mundo de la historieta de este país. Despues de la lectura de este tebeazo mayúsculo no he podido por menos que ponerme a hacer el robot o algo así. Detrás del barniz rosa chicletón nos encontramos ante una historia oscurísima, mezcla cuento de hadas con Carrie (de hecho, para mi es el Carrie del s. XXI) donde la originalidad y el buen hacer de esta joven autora te deja anonadado y con ganas de más obras suyas. No me impresionaba tanto un debut largo desde el Papel Estrujado de Nadar.  Volviendo al tebeo en cuestión, me parece pura alquimia la mezcla de referencias y la sensación de tener que volver a él cuanto antes para seguir entrando en el personalísimo mundo que nos presenta ya que es tan importante lo que cuenta como lo que sugiere.  

lunes, 4 de julio de 2016

The Names by MIlligan y Fernandez



The Names, serie de 9 números escrita por Peter Milligan y Leandro Fernandez.


Es del bien nacido, saber que Peter Milligan es un desobediente. Si escribe superhéroes, tienen que ser lo peor. Si se mete en fregados existencialistas, tiene que ser sucio que te cagas y atacar en momentos precisos sin ambigüedades y  florituras. No voy a decir que sea mi guionista favorito (ese puesto se lo guardo a Alan Moore, por mucho que la gente predique que chochea y molesta (¡bien por él!)) pero Milligan se encuentra en una posición donde lo que hace importa y deja de importar al mismo tiempo. ¿Qué quiero decir? ¡A mi que me cuentas! Buscate tu propia opinión. Es un gran paso para ti.

The Names es una maxi-serie (¿se me nota mucho la edad?) donde el guionista mete las zarpas en el opaco e indescifrable mundo de las finanzas. Siguiendo un tópico conspiranoico muy manido, está controlado por una élite de mandamases superchungos que hacen y deshacen, matan y elevan a lo más alto a la gente que más le interesa. Ya noto como vuestras mandíbulas se relajan y se propicia el bostezo en vuestros rasgos faciales. Si esto es asi, no es por nada, pero sois unos cuchicuchis de la crïtica socio-economica (como diría Betty Marmol al Pablo de sus amores). Yo soy mas como Bang-Bang que le da con el palo a lo que sea, excepto a Peebles que es el amor de sus amores, y me parece que esta lectura, manida sí pero no falta de razones, sirve para entender las mierdangas sin sentido que nos pasan a nivel macro-económico. No digo que haya gente que lo sepa y deje que pase por interés, sino gente que lo intuye y no sabe que hacer para que no pase. Un caos a nivel global donde über cirujanos económicos meten el bisturí y cosen donde pueden para que todo llegue al termino donde salgan ellos más beneficiados.

La puta basura es que en este tebeo nos encontramos una viuda joven, una supuesta cazafortunas que intenta aclarar la muerte de su supuesto marido por conveniencia y se une a su hijastro, un tio superinteligente y que no para de pelársela con fotos de ella, que, encima , la odia por considerarla lo que hemos dicho antes, una cazafortunas sin ética ni nada. Juntos descubren que nada es lo que parece y que las conspiraciones descubren mas misterios y refutan mas mentiras de lo que pareciera o pareciese (siempre me ha encanta usar esta figura).


Gracias a Leandro Fernandez he descubierto que no todos los Leandros son niños obesos sin cuello que suspenden todas las asignaturas. También pueden ser dibujantes cuya capacidad de estilizar su manera de ver el mundo y el uso de la luz y las sombras y el movimiento, te deja clavado en el asiento de lectura. Fernandez y Milligan rompen la pana en un thriller que puede que no cambien tu vida pero para eso estas tú, que eres el que la tienes que cambiar, so vago.

domingo, 19 de junio de 2016

The Man in The Ceiling (El hombre del techo)



Desde que leí Kill my mother de Jules Feiffer estoy sufriendo una especie de Feiffermania, me quedé tan impactado por la frescura y maestría mostrada en este tebeo, realizado por el autor a los 85 años, que no pude por menos que hincarle el diente a otras cosas suyas.  En casa tengo varias obras suyas sin leer todavía debido a que Munro también tuvo un gran efecto en mí pero, el mal del consumista, me dio por indagar que más tenía este autor que estuvieran disponibles cuando me encontré con este The Man in the ceiling, una novela juvenil sobre un niño  cuya pasión es dibujar historietas y claro, por 5 euros que costaba (también está disponible en español pero la edición era más cara), no pude por menos que comprarla.  Afortunadamente para mí,  me la he leído en tiempo record y menuda impresión. Ojalá lo hubiera leído de niño y la hubiera comprendido como la he comprendido ahora.  Eso si, tirando del refranero, nunca es tarde si la dicha es buena.

The Man in The Ceiling es una novela sobre Jimmy, un niño lleno de imaginación que trabaja incansablemente en sus historietas mientras sueña con ser un gran historietista de mayor, tener una relación más cercana con su padre y ser amigo del niño más popular del colegio.  Tiene una hermana mayor llamada Lisi que, al mismo tiempo, es su mayor fan y su peor pesadilla; y una pequeña, Susu , que le adora y para la que inventa historias con el fin de que le deje tranquilo para seguir con sus tebeos. Aunque con su padre no tiene nada en común, con su madre comparte la pasión por el arte ya que es diseñadora de moda y también, como él, se encierra a crear con la esperanza de no ser interrumpida por el resto de la familia. También está el tío Lester, hermano de su madre, que es compositor de musicales para Broadway sin éxito alguno y con el que tiene la relación que busca en su padre. 

Con este punto de partida, Jimmy comienza un camino en el que aprenderá un poco sobre la amistad, las relaciones familiares y el proceso creativo. Sobre todo de esto último recibe varias lecciones aunque destaca una, a través de una metáfora preciosa proporcionada por su tío Lester, que todos tendríamos que tener clara en una sociedad que solo está interesada en el éxito, si es inmediato mejor. Pero este no es un libro didáctico ni sermoneador, está lleno de vida como suele ser lo propio en la obra del autor y cada personaje se descubre ante el lector como alguien tan próximo y real como la gente que nos rodea en nuestro día a día. Rebosantes de anhelos y de preocupaciones, con sus pies de barro y su torpeza intentando acercarse más a sus seres queridos, la familia de Jimmy nos recuerda a todas esas personas que nos definen en parte y con las que hemos compartido tantas cosas.


El libro me ha parecido una delicia absoluta y coloca, a parti de ahora, a Feiffer como un autor de cabecera, conocedor del mundo que le rodea y las personas que lo habitan. Solo el final es para quitarse el sombrero, lleno de sensibilidad y poniendo el broche a una lectura que no te deja indiferente. Es una suerte que, a su edad, Feiffer siga en activo y sin planes de abandonar. Necesitamos más gente como él.

martes, 24 de mayo de 2016

ApocalyptiGirl


ApocalyptiGirl: An aria for the end times de Andrew MacLean.

Tebeazo mayúsculo este sobre una chica (y su gato) con una misión en un mundo post-apocalíptico donde dos tribus guerreras se encuentran en una intensa y constante guerra por los recursos naturales y la energía.

Hacía tiempo que no encontraba una voz tan original y tan en control del medio en que trabaja como MacLean. El tebeo tiene el ritmo de un diapasón, un diseño de página que es pura virguería geométrica y muy adaptado al propio estilo de dibujo del autor y la manera en la que nos muestra la información desvelando las porciones justas para mantener la intriga y a la vez desarrollar el argumento, bastante denso y con una gran sorpresa al final, justo cuando se necesita. Además el diseño de personajes y el mundo en el que viven también es de quitarse el sombrero.


Un descubrimiento genial de un autor que promete mucho. Ahora a hincarle el diente a Head Lopper cuando acabe. Creo que hacer algo fresco con este tema es de un talento de quitarse el sombrero.

viernes, 6 de mayo de 2016

Two Brothers




Two Brothers por Fabio Moon y Gabriel Bá adaptando la novela de Milton Hatoum.

Impresionante trabajo de estos dos hermanos que narra la historia de una familia sirviéndose como columna vertebral la relación de celos y odio entre dos hermanos gemelos, Yakub y Omar. El relato abarca varias generaciones de la familia desde los abuelos de los gemelos mostrando los cambios sociales y económicos de Manaus, la ciudad brasileña donde se desarrolla esta pasional guerra fría entre hermanos.

La verdad es que toca tantos palos que temo quedarme corto en esta humilde reseña pero quizás son los celos que aparecen entre distintos miembros de la familia lo que sirve de combustible para los sucesos que acontecen y van perfilando a los personajes. Eso y el sexo que tiene una parte muy importante y es catalizador de muchos momentos culminantes. Al final queda una bella historia muy trágica dominada por el orgullo, el amor y el rencor abordando temas importantísimos en la vida como las relaciones con los padres, el miedo a la responsabilidad de tomar tu propio camino o la determinación de seguir tus sueños. Así contado parece un poco culebrón pero me ha recordado un poco a Cien años de soledad de Gabriel Garcia Marquez o la saga de Palomar de Beto Hernandez.

Sin haber leído la novela que adapta, no me puedo imaginar hasta que grado es fiel al material original pero supongo que el trabajo de adaptación ha sido morrocotudo al pasar de un medio a otro y que todo tenga tanta fuerza y los personajes cobren tanta vida. En el lado gráfico, es una maravilla. Su estilo es más caricaturesco que en Daytripper (otro tebeazo como la copa de un pino) y el equilibrio del blanco y negro es excepcional. Supongo que ambos factores (el ser mas esquemáticos en su estilo y el que no haya color) son elecciones conscientes de los autores para transmitirnos algo adecuado para esta historia. Quizás intentaban con ello acentuar el concepto del narrador omnipresente que nos cuenta esta odisea familiar a través de recuerdos propios e historias que le fueron contadas por otros.


Para mi uno de los mejores tebeos que me he leído este año. Si con Daytripper me ganaron, con este ya me he vuelto incondicional del trabajo de estos gemelos que, al contrario que los de ficción, colaboran tan bien juntos. Algo que los amantes de la historieta no estaremos nunca lo suficientemente agradecidos.