sábado, 25 de agosto de 2007

El terrible crimen de ser aburrido

En esta sociedad, tan obsesionada por la diversión, el escapismo y la eterna busqueda de la felicidad no se puede cometer el fallo de no hacer pasar un buen rato a la gente que te rodea. Aunque la persona de a pie todavia sigue valorando en sus semejantes las buenas intenciones y en una amistad mas bien basada en la comprensión, no se puede uno resbalar hablando de temas que no les incumbe o que dan una visión desoladora y sin esperanza sobre lo que ha de venir. Aunque esto se puede aplicar a cualquier doctrina y aspecto del ser humano, se ve especialmente claro en las relaciones sociales. Amigo, no se corte. Si su intención es no volver a ser molestado por la presencia del resto de sus congéneres, ¡ABURRALO!




Con la humildad que caracteriza este blog, aqui les ofrecemos unos pocos consejos que a buen seguro le seran de gran utilidad para alcanzar ese ostracismo soñado por usted.

Primero: Sin clemencia, hable continuamente sobre usted mismo. No importa que no haya nada reseñable en su vida desde su ultimo monologo sobre su tema favorito (su persona), el objetivo es sacarle punta a todas y cada unas de las pequeñas vicisitudes que hayan podido sucederle en ese aciago (para su interlocutor, mas bien llamado su oyente) tiempo.




Segundo: Aderece sus banalidades con todo tipo de detalles que no aportan nada en el argumento principal (en el caso de que existiera, apuntillo). Conversaciones descritas con un fervor casi obsesivo , comenzar a contar una historia varias horas antes de que suceda el supuesto meollo de la cuestión o hacer figurar personas de las que nada sabe su oyente sin ningun tipo de presentación son de gran ayuda en dicho menester.



Tercero: No muestre piedad. Hable largo y tendido sobre su trabajo. Esté seguro de que la anecdota laboral no tenga ni pies ni cabezas y, si se siente especialmente cruel, sea de una trivialidad insoportable. Las aventuras oficiniles dan mucho de sí para nuestro objetivo. Elija una que sea extremadamente desagradable, ante todo por el grado de subjetividad y vitriolo que usted le pueda llegar a poner. Cuanta mayor demencia y odio hacia sus semejantes desprenda el soliloquio, mayor efectividad tendrá.

Cuarto: Esto es de suma importancia. No se deje interrumpir. Si su oyente cree que puede aportar algo en el ¿tema? o siente una desesperada sensación de oir otra voz que no sea la suya, no se confunda. Tenga bien claro que nada puede aportar aquel que no sea usted. Sea contundente al interrumpirle a la segunda silaba que salga de sus labios resecos por la insoportable pesadez de su charla. Resultados garantizados, oiga.




Quinto: Aquel que alcanza un nivel superior de plastez, sabe con seguridad que usted es mejor que los demas. Una buena mezcla de victimismo y la certeza inquebrantable de que usted esta rodeado por un halo cegador de santidad, hara que la victima siente una irremediable necesidad de arrojarse por la tapa de alcantarilla mas cercana (incluso sin intentar abrirla). La modestia para los mediocres, como decia un idiota profesor de mi instituto que llevaba pajarita. Tergiverse a su gusto la historia con tal de quedar como esa gran persona de intachable moralidad que solo existe en su cabeza.

Sexto: Si comienza a notar que se queda sin ideas, recurra a los temas mas desagradables y escalofriantes en su dura realidad que le vengan a la cabeza. Enfermedades crónicas mortales o incurables, injusticias sociales que todo el mundo intenta pasar por alto para no dispararse en las sienes, irresolubles dilemas sobre la naturaleza humana o desasosegantes temas de actualidad son imprescindibles para este objetivo. Recuerde que nadie quiere escucharlo de buena mañana o cuando esta en su bar favorito intentando pasar de sus problemas. Un buen punto a su favor es explicar hasta el mas mínimo y repugnante detalle cualquier tipo de afección fisica que haya vivido usted o algun conocido. Los temas escatológicos o con buenas dosis de hemoglobina suelen ser de gran ayuda en este punto. Cuanto mas repulsivo sea lo narrado, mas cerca esta de su meta.

Septimo: No dude en demostrar el asco que profesa a los que le rodean. Aqui tiene usted garantizado el encogimiento de cuello de la otra persona hasta esconder gran parte de la cabeza dentro de su camisa. Una buena disertación sobre los fallos y pequeñas mezquindades (engordadas por usted para que parezcan propias del Dr. Mengele) de sus otras amistades viene como agua de mayo para espantar al receptor de su monologo. No tenga piedad y, por supuesto, no muestre ningun grado de compresión sobre la persona a la que esta despellejando.



Octavo: Es usted un gran micologo o su aficion favorita son los grabados en madera alemanes del siglo XVII. No se amilane. Su gran y desconocida (para el 90 % de la humanidad) filia siempre es de gran interes. Aproveche para hablar de ella a las 4 de la mañana en el garito favorito de sus colegas.

Nueve: Deje bien claro que usted sabe lo que no quiere hacer. No aporte un plan alternativo. Simplemente exponga las doscientas razones para no seguir las propuestas de ocio de sus sufridas amistades. Sepa que los lugares favoritos de sus conocidos y amigos no valen ni medio chavo y que solo el debil de caracter se deja aconsejar nuevas actividades. Eso si, exprese llanamente su desprecio hacia la falta de ideas interesantes de aquellos que intentan compartir su tiempo libre con usted.

Diez: Una buena dosis de rencor en todo lo que cuenta le ganara la simpatía de cualquiera. Narre con todo lujo de detalles los planes de venganza hacia las personas que han incumplido alguna o varias de sus innumerables leyes implicitas que ha de cumplir alguien paraque su comportamiento sea impoluto. Un buen plus es demostrar fehacientemente que dichas leyes solo son aplicables en los demas y no en usted.



Como les considero a todos ustedes personas de gran inteligencia, estoy seguro que saben muchas mas condiciones para abatir a sus amistades en un supuesto de conversación. Los ermitaños tambien son felices contando las pelusillas de su ombligo, las incontables escamas de piel que se caen a diario, los excrementos corporales que han necesitado expulsar y las distintas etiquetas (etiqueta negra, cosecha de hace 15 minutos, etc, etc, ...) para sus propias mucosidades que con tanto deleite consumen y saborean.

Y me van a perdonar una vez más pero mi mala cabeza me hizo olvidar incluir esta divertida historieta de Kyle Baker. Un autentico alegato a la integridad del plasta que lamento sea solo para angloparlantes.

3 comentarios:

molina dijo...

Sólo se me ocurre decir una cosa: Bravo!!

DanielB dijo...

Ja,ja,ja de puta madre nene, tomo nota de tus consejos.

Disipated Kid dijo...

Mil gracias por los halagos. Yo estos mandamientos los llevo a rajatabla pero Teresa de Calcuta hizo mucho mal en el mundo y todavia hay quien me habla.